La última parte del libro está destinada a orientar al lector en el desarrollo de un
estilo personal de masaje. Con este fin, he incluido una serie de sugerencias técnicas un poco
más avanzadas, breves informaciones sobre otros tipos y otras tradiciones de masaje y, lo
que es más importante, algunos comentarios sobre su significado y cómo la comprensión de
éste puede ayudarle a realizar un trabajo más efectivo con sus manos. Lea esta sección
cuando quiera, pero me temo que no tendrá mucho sentido hasta que no se haya familiarizado
bastante con el material presentado en la sección de instrucciones. Adquiera cierto
dominio de las técnicas básicas primero. Luego, teniendo en cuenta algunas de las indicaciones
de la parte final del libro, comience entonces su exploración personal.
ACEITES y POL VOS
La única manera eficaz de dar masajes es utilizando aceite. Las manos no pueden
presionar y al mismo tiempo moverse suavemente sobre la superficie de la piel sin algún tipo
de agente lubricante. El aceite cumple esta función mejor que ninguna otra sustancia.
El aceite mineral y el vegetal son los utilizados con mayor frecuencia. En cuanto a la
lubricación que proporcionan, ambos son igualmente satisfactorios. El mineral es el más
usado en los estudios profesionales porque es más barato. Personalmente, me inclino mucho
más por el vegetal.
Las razones, debo confesarlo, se basan en gran parte en mi propia intuición y en una
cierta opinión generalizada. Desde que todo el mundo se ha dado cuenta de que los alimentos
naturales resultan más saludables, ha surgido una especie de subcultura masiva que se
preocupa, entre otras cosas, del cuidado y tratamiento de la piel. Uno de sus postulados más
corrien tes es que el aceite vegetal es bueno para la piel, y el mineral, nocivo. ¿Por qué ? Pues
bien, dicen algunos, la piel absorbe fácilmente el aceite vegetal, mientras que el mineral
tiende a obstruir los poros. Y, agregan otros, el vegetal proporciona vitaminas a la piel
mientras el otro lo menos que hace es destruirlas. Yasí continúan. No sé realmente si
algunas de estas razones, o todas ellas, son válidas; tampoco he encontrado, hasta el momento,
ninguna investigación científica convincente que se incline en una u otra dirección.
Sin embargo, mis propios músculos parecen estar de acuerdo con esta idea general y, mientras
no se compruebe lo contrario, seguiré aplicando y recibiendo masaje con aceite vegetal.
Creo que no importa mucho de qué vegetal específico provenga. Cada persona tiene
sus propias preferencias. Actualmente, por ejemplo, estoy usando aceite de almendras. Sin
embargo, en el pasado he utilizado aceite de oliva, de girasol, de cacahuete y muchos
otros, y todos con buenos resultados. El de girasol, que es tan bueno como los. demás,
tie~e la ventaja de ser relativamente económico y además, junto con el de oliva, se encuentra
en todos los almacenes de comestibles. Tal vez resulte un poco difícil encontrar los otros
tipos, pero con toda seguridad podrá obtenerlos en una tienda. Todos ellos pueden ser
mezclados para conseguir diversas combinaciones.
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¿ Y el aceite para bebés ? Si es todo lo que tiene a mano, puede arreglárselas con él.
Pero le resultará incómodo usarlo porque la piel lo absorbe tan rápidamente que se hace
necesario aplicarlo con mucha frecuencia. Las lociones para las manos dan menos resultados
aún por las mismas razones.
Cualquiera que sea el tipo de aceite, lo más probable es que su olor sea neutro, o algo
peor. En este último caso, no deje de agregarle algún aromatizante. El almizcle es unq de los
que prefiero. En general, agregándole unas pocas gotas a una taza de aceite se conseguirá el
efecto deseado. El aceite concentrado de clavo de olo~, el de canela y el de limón dan
buenos resultados y pueden ser obtenidos en algunas farmacias. Hoy día, algunas tiendas
especializadas ofrecen una gran variedad de aceites importados. El Frangipani, un concentrado
traído de la India, es muy popular.
Una vez incluso encontré un aceite de chocolate. No fue lo más indicado porque
encontré que me comenzaba a dar apetito en la mitad de la sesión.
Es una buena idea mantener una variedad de aceites mezclados y aromatizados y
luego dejar que la persona que recibe el masaje decida cuál prefiere. La elección de un aceite
que le agrade generalmente aumenta con mayor rapidez su receptividad al proceso.
Una vez que haya mezclado y aromatizado sus aceites, guárdelos en frascos plásticos
que tengan un orificio pequeño y sean difíciles de volcar. Los encontrará en cualquier tienda
de cosméticos. Muchos champús y lociones para las manos vienen en este tipo de envase.
¿ y los polvos ? Pues bien, se pueden usar. Pero no surten
tan buen efecto como los aceites. Hay que aplicarlos más a
menudo y no reducen la fricción entre las manos y la
piel con la misma eficacia. Puede haber momentOs
en que se vea obligado a usarlos: en el
caso de personas que no soportan el aceite
sobre la piel (también sucede), cuando
se le ha acabado el aceite¡ o sencilla- ~
mente para variar, cualquier tipo de polvo de talco sirve. Uselo del mismo modo como
aplicaría un aceite.
¿Puede usar sólo las manos ? Por supuesto que lo puede hacer. Pero se hace mucho
¿Puede usar sólo las manos ? Por supuesto que lo puede hacer. Pero se hace mucho
más difícil dar un buen masaje de esa manera. La mayoría de los toques que aparecen
descritos en este libro no pueden ser practicados sin aceite o polvos ( en realidad, es posible
hacerlo, pero sólo en algunos casos, como podrá comprobarlo). Siempre se puede aplicar un
masaje sin importar lo que falte 0 no falte para hacerlo.
Mientras tanto, almacene una buena provisión de aceites y polvos,
EL SENTIDO DEL MASAJE
Puede dar masaje a su cónyuge, sus familiares o sus amigos. Sirve para las abuelas, los
bebés y los animales regalones; para los que ama, y, si tiene el valor suficiente, para los que
detesta: para cualquier persona con la que se siente capaz de compartir un acto físico de
solicitud.
Al revés de lo que se cree, el masaje es un arte curativo y no una técnica sexual
avanzada. Sin que esto último deje de ser una de las muchas posibilidades que ofrece.
El fondo profundo del masaje reside en su forma singular de establecer una comunicación
sin palabras. En sí mismo, esto no es del todo extraño; a menudo, tocando o
abrazando a los que nos rodean, por ejemplo, les hacemos saber que simpatizamos o que
sufrimos con ellos, o que apreciamos y respetamos lo que valen. Sin embargo, el masaje
puede trasmitir este mensaje en una frecuencia nueva y diferente. La persona que lo recibe
participa de una experiencia física y mental difícil de describir: como si penetrara en un
recinto misterioso que hasta el momento se hallaba cerrado y oculto; una región cuya
existencia es probablemente conocida sólo por aquellos que practican alguna forma de
meditación. Este estado, en sí mismo, es un don. Sin embargo, el que da el masaje no debe
necesariamente detenerse ahí, pues mientras mejor pueda sintonizar con la agudizada conciencia
de sí del sujeto, mejor podrá trasmitirle algo de su propio ser interior y de su
experiencia. El más ligero contacto se convierte en una forma de comunicación: como
deslizar una pluma delicada sobre un papel sensible. La confianza, la empatía y el respeto,
para no mencionar una sensación de pura y mutua existencia física, pueden ser expresados
con una plenitud jamás igualada por las palabras.
El masaje es algo esencialmente simple. Nos hace más plenos, más nosotros mismos.
Las manos tienen el poder de transmitir esta posibilidad a otros. Aprenda a confiar en él y
pronto descubrirá mejor que nadie cuál es el sentido profundo del masaje.
COMO USAR ESTE LIBRO
Me he propuesto dos propósitos al escribirlo: enseñar a dar un masaje, y luego
explicar un poco lo que considero su significádo y su objetivo.
El primer tercio del libro contiene una gran cantidad de informaciones prácticas que
debe usted conocer antes de comenzar: los tipos de aceite, el masaje en el suelo, distinto del
que se da sobre una mesa, y otras indicaciones por el estilo. Si nunca ha dado masaje, le
sugiero especialmente que lea estos primeros capítulos antes de poner en práctica las instrucciones
de las secciones siguientes. En particular, estudie el capítulo sobre cómo usar las
manos. Incluso si ya tiene algunas nociones, le recomiendo que, por lo menos, le dé una
rápida lectura.
En el segundo tercio, encontrará instrucciones que le permitirán dar un masaje largo
y completo, en todo el cuerpo, aplicando los toques apropiados. El tipo que describimos
corresponde a una de las muchas variedades de lo que se conoce como estilo Esalen. Esta
concepción del masaje, desarrollada hace pocos años en el Instituto Esalen, en Big Sur y
San Francisco, es a su vez una variante de una tradición europea que cuenta con más de un
siglo, llamada corrientemente masaje sueco. Muchas de las técnicas que enseño para Esalen
en mis propios talleres aparecen incluidos en esta sección.
El tipo de letra, las ilustraciones y la diagramación han sido estudiados para que
pueda mantener el libro a su alcance en la forma más cómoda posible cuando aplique un
masaje. Sin embargo, antes de comenzar no deje de releer la breve introducción a las
instrucciones y la descripción específica de los toques que desee ensayar. Le aconsejo
también que comience de a poco. No trate de aprender más de media docena de una vez.
Finalmente, siempre que tenga la oportunidad, haga que le apliquen aquellos que está
tratando de aprender .
No se preocupe si las instrucciones le parecen complicadas. En realidad, son mucho
más sencillas de lo que se ven en el papel. Numerosas personas, sin ninguna experiencia
previa, llevaron a la práctica diversas secciones de este libro, antes de su impresión. Ninguna
tuvo grandes dificultades para aprender los toques una vez que los hubo aplicado en una
situación correcta.
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